El lugar donde se emplaza el edificio permite observar la única entrada hacia Bilbao por la Ría. En origen este entorno era una desembocadura similar a la que encontramos hoy día en Urdaibai, con bancos de arena cambiantes a ambos lados del cauce.

Este paisaje es claramente diferente en las dos márgenes de la ría: la derecha presenta amplias explanadas planas -rasas mareales- que dan origen a las playas y a los abruptos acantilados sobre materiales de tipo flysch, mientras que a la izquierda hay relieves montañosos en los que se descubrieron los importantes yacimientos de hierro que aportaron la riqueza y la industrialización de la comarca.

La historia geológica del acantilado sobre el que se construyen las galerías se remonta millones de años en el tiempo, a una época en la que esta zona era un paisaje de fondo marino profundo y estaba más de 2.000 metros bajo el mar.

La singular construcción de las galerías sobre el acantilado flychoide, a las que el arquitecto Ricardo Bastida dota de una gran plasticidad para que puedan adaptarse al irregular relieve del terreno, permite observar desde dentro del propio edificio los materiales geológicos sobre los que este se alza.