Referente de la fotografía de paisaje y montaña, Santiago Yaniz cuenta con publicaciones en National Geographic y una larga lista de exitosos libros planteados para ser vistos, leídos, recorridos y disfrutados en los lugares retratados.
Su obra “Paisajes inolvidables, excursiones de fotos” está incluido entre los 10 mejores libros de fotografía de paisaje en castellano.
El 22 de mayo tuvimos la suerte de contar con su presencia y explicaciones por motivo de la inauguración de la exposición “Montañas panorámicas” que alojaron las Galerías Punta Begoña; así como de charlar y reflexionar sobre el pasado, presente y futuro de la fotografía, la montaña y el patrimonio cultural.
“Resulta muy atractivo acercar paisajes naturales a este escenario histórico”.
Dentro del periodismo, ¿Qué le parece más importante de una fotografía: que transmita bien la noticia o que sea bella e incluso artística?
A nivel periodístico, una fotografía debe transmitir información, emociones, atrapar al lector… y por supuesto, si es bella, conseguirá ese objetivo de manera más eficaz. Conjugar todo es la labor del buen fotoperiodista.
Refleja como pocos la montaña en sus fotografías; ¿es imprescindible, necesario o conveniente ser montañero para retratar bien la montaña?
Para la fotografía de montaña está bien. Es bueno, es importante, necesario, imprescindible ser montañero, para saber cómo funcionan las luces, cuáles son las emociones que acogen al practicante de la actividad y saber predecir los momentos interesantes de la montaña para poder captarlos en las imágenes que vas a hacer.
Hoy, con los móviles, hasta los más torpes nos consideramos fotógrafos de paisaje. Sin embargo, el proceso de fotografiar un paisaje es de los más complejos según los especialistas… ¿Cómo es ese proceso en su caso?
Para la fotografía del paisaje lo mismo encuentro imágenes por casualidad, que por el factor de exposición; por estar mucho tiempo en muchos lugares, muchos rincones, esperando. Mi método es sistematizar la documentación. Cuando voy a ir a un sitio, preveo mucho la meteorología que va a hacer, calculo si me interesa estar a la derecha, izquierda, arriba o abajo… Estudio mucho los lugares antes de ir. Y después: paciencia, paciencia, paciencia, mucho tiempo de espera, estudiar las luces y tranquilidad.
Horacio Echevarrieta eligió Punta Begoña porque desde allí veía sus barcos salir a la mar y los montes donde tenía sus minas. ¿Le parece que este rincón del Abra y todo él tiene magia fotográfica?
No puedo ver ahora El Abra desde Punta Begoña como lo pudo hacer Horacio Echevarrieta. Hay otra actividad distinta. Pero he ido muchas veces al borde del mar, al espigón de Arriluze, a ese entorno de Punta Begoña que me parece un escenario fantástico para fotografiar, para ver cosas que pasan allí delante de mí, de mis ojos.
Es normal que Horacio Echevarrieta eligiera ese punto.
El tránsito del periodismo de papel al digital, ¿tiene impacto desde el punto de vistas del fotógrafo? ¿Cómo ve la fotografía en relación con las nuevas generaciones?
El tránsito del periodismo de papel al digital ha tenido el impacto de la velocidad sobre todo. Antes las cosas se meditaban más. Ahora se corre mucho, se exige velocidad, inmediatez, y hay muy poco espacio para dejar al fotógrafo reflexionar. Y esa es una pérdida que se va a ir notando cada día más.
Creo que las nuevas generaciones van a experimentar una carrera hacia el infinito, alocada. Pero a la vez va a haber gente que se va a detener, va a mirar atrás, a tomar perspectivas con sosiego y a analizar visualmente su entorno con mucha más profundidad. Va a haber esa dualidad en el futuro fotográfico.
Su obra tiene un planteamiento muy práctico, en el sentido de ser útil a aficionados y excursionistas… Tal vez una muestra o “fotografía” de lo que podría ser el turismo sostenible.
Cuando fotografío o cuando divulgo mi fotografía me gusta transmitir una manera de ver, de saber lo que pisamos, de conocer el entorno, de descubrimiento también. Y esa mirada reposada creo que es importante que se transmita en la medida de no pisar destruyendo, sino pisar conociendo, respetando. Es una manera de ver el turismo o la práctica de cualquiera de nuestras actividades en el territorio de manera más que sostenible, respetuosa sobre todo.
Santiago Yaniz es una referencia de la fotografía de paisaje. ¿Qué le supone exponer en un paisaje cultural e histórico como Punta Begoña, inmerso en pleno proceso de restauración?
Siempre he asociado la imagen a los escenarios y me ha gustado, en la medida en la que he tenido oportunidad, exponer en sitios raros y exóticos.
Por eso, Punta Begoña me parece un sitio de una memoria, un patrimonio… un paraje excepcional a nivel visual. Exponer ahí me parece muy interesante. Sobre todo, llevar paisajes de un entorno natural a un escenario afectado como es su salón.
Ser fotógrafo de paisaje es una responsabilidad en la medida en la que una mirada trabajada puede enseñar un modo de mirar determinante. Desde ese punto de vista, me parece una responsabilidad poder difundir estas imágenes.


