El pasado día 1 de abril falleció José María Ballester, gestor de patrimonio cultural, periodista y funcionario internacional, Director General de Cultura del Consejo de Europa durante un cuarto de siglo.
Fue reconocido a lo largo de su trayectoria por las más altas instituciones responsables de la cultura y el patrimonio, hasta el punto que se le otorgó la Presidencia del Jurado de los Premios Europa Nostra, máximo galardón de la Unión Europea en el ámbito del patrimonio cultural.
A lo largo de su carrera logró destacados hitos, como la consolidación del Camino de Santiago como itinerario cultural europeo, contribuyendo a su eclosión social durante las últimas décadas.
Persiguió la circulación ilícita de bienes culturales y trabajó de forma tenaz en la protección del patrimonio de los Balcanes en pleno escenario bélico, así como en la conservación de bienes culturales en los países afectados por el derrumbe de la Unión Soviética.
Artífice del revolucionario Convenio Europeo del Paisaje (Florencia, 2000), aplicó sus directrices de forma práctica en los proyectos de desarrollo local de los Valles del Nansa y Valderredible, en Cantabria, como responsable de patrimonio de la Fundación Botín.
El proyecto de desarrollo local del Valle del Nansa fue seleccionado como modelo de Buenas Prácticas por el Foro Mundial de Desarrollo Local celebrado en Foz de Iguazú, Brasil, en el año 2013.
Recibió a lo largo de su vida innumerables premios y reconocimientos, como la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes o la Medalla Richard H. Driehaus a la Conservación del Patrimonio.
Fue un enamorado del País Vasco, donde contaba con raíces familiares. Apoyó con gran generosidad los proyectos de restauración más exitosos, como la Catedral Vieja de Vitoria-Gasteiz o las Salinas de Añana, lugares que visitaba con frecuencia.
A lo largo de las últimas décadas se implicó vivamente en el proyecto de restauración y puesta en valor de las Galerías Punta Begoña.
Realizó varias aportaciones de relevancia al proyecto, como las directrices relativas al entendimiento de las Galerías dentro del incomparable patrimonio que supone la Ría del Nervión y el Abra.
Y valoró y ordenó el enorme potencial formativo del proyecto como elemento esencial para el desarrollo del mismo.
Se convirtió en embajador del proyecto ante instituciones y entidades del ámbito patrimonial y siempre de forma desinteresada, aprovechaba sus estancias en Cantabria para visitarnos, apoyar los trabajos y compartir su enorme experiencia y humanidad.
Algunas de sus reflexiones quedaron recogidas en la entrevista que concedió a GetxoBerri durante su visita de junio de 2019.
Un millón de gracias, José María, fue una suerte tenerte cerca.

