actualidad

“Cada día una experiencia”
Inicio / Comparte / Actualidad

"Los lugares históricos como Punta Begoña son lugares vivos donde se superponen relatos, testimonios y memorias que no pueden quedar al margen o museificados como algo detenido y ajeno"

Mi fascinación por Punta Begoña y el personaje viene de mucho antes de la propuesta de colaboración, con lo cual la implicación por mi parte fue muy natural.

Trasladamos la reciente entrevista realizada a Diego Sologuren, autor de la intervención Ex Luce en Punta Begoña, dentro del marco del Festival OPEN BILBAO 2025.

El patrimonio arquitectónico debería ser puesto en valor, restaurado y devuelto a la ciudad para propiciar su uso. Ese es el reto contemporáneo de la arquitectura.
> Tu experiencia profesional se ha desarrollado por diversos países, como Bélgica, Francia, Alemania y Suiza. En los últimos años resides de nuevo en Euskadi. ¿Qué diferencias encuentras con respecto a la forma de entender y vivir la arquitectura y los monumentos?

Si bien a nivel global hay una tendencia general a la homogeneización y a la reducción de la arquitectura a mero producto de mercado, en algunos lugares la resistencia a estas dinámicas es palpable gracias a una tradición de cultura arquitectónica y del diseño que la sostiene. Entre otras iniciativas, cuentan con políticas educativas y de divulgación con un largo recorrido, ya que entienden que esto es garantía de una vida mejor y más justa en las ciudades y entre las personas. En Euskadi se están haciendo esfuerzos valiosos, por parte de organismos públicos, para acercarlo a la ciudadanía; no obstante, las dinámicas de mercado aquí son especialmente feroces. Ha habido una pérdida sustancial de patrimonio, en especial industrial, en favor de la dinamización despiadada del sector de la construcción. Cada nuevo desarrollo urbano e inmobiliario que vemos es una oportunidad perdida para poder hacer ciudad de calidad.

> Has llegado incluso a trabajar con el premio Pritzker 2022 de arquitectura, el burkinés Diébédo Francis Kéré. ¿Qué nos queda por aprender sobre economía, aprovechamiento de recursos y diálogo con el paisaje?

Colaborar con Francis Kéré y sus equipos de trabajo en campo me puso en contacto con una forma de hacer que implica diseñar desde la economía de medios, ofreciendo una capacidad de respuesta rápida y, ante todo, exige una disposición a evaluar y recolocarse constantemente de forma consciente ante los códigos culturales de contextos muy diferentes a los nuestros. En el tipo de proyectos sociales en que estuve implicado, tanto en Burkina Faso como en otros países de África, participar supone un contacto directo con las comunidades. Estas se implican colectivamente con orgullo e ilusión, entendiendo el bien común como una oportunidad para el desarrollo. Hay mucho entusiasmo por salir adelante dignamente. Unidad y esperanza, esa es la lección. El paisaje es otro capítulo. Si bien Kéré concibe la edificación como una reinterpretación del saber hacer tradicional, unida a la incorporación de soluciones bioclimáticas ingeniosas, los entornos en que se asientan no son nada fáciles.

> Se podría tachar tu obra de conceptual. Y sin embargo, es también capaz de conectar con las emociones de la gente. ¿Qué buscas cuando te enfrentas a cada proyecto?

Opero desde la intuición, con una voluntad de empujar la arquitectura hacia el marco abierto que ofrece el arte. En mi trabajo hay una subversión de modelos tipológicos, un desplazamiento de significados, una contraposición de escala y un desajuste de las convenciones culturales que hacen que cada obra sea percibida como una suerte de momento inesperado, fácilmente comprensible para cualquiera, funcionando entre lo absurdo y lo poético. Además, como en cualquier obra de arquitectura, mis proyectos nacen del contexto en que se insertan y se ofrecen al público para ser experimentados en tiempo real, para ser tocados y vividos: no pretenden ser objetos autónomos con una dimensión puramente simbólica. Las intervenciones no son discursos, sino más bien situaciones con relatos propios que, por su condición de arquitectura, tienden a conectar y ser apropiadas por la gente. En otro plano, la recopilación de estas instalaciones se inserta en un marco conceptual con vocación crítica y transformadora.

> Gran parte de tu trabajo se centra en la divulgación de la arquitectura. Has realizado proyectos para la Trienal de arquitectura de Lisboa, la Bienal de arquitectura de Tbilisi o la TAW de Tirana. ¿Qué pensaste al recibir la llamada del Festival OPEN de arquitectura y urbanismo, tan cerca de casa?

Es especialmente estimulante haber podido participar en un proyecto en casa y, sobre todo, en un lugar tan icónico como Punta Begoña. Mi fascinación por el sitio y el personaje viene de mucho antes de la propuesta de colaboración, con lo cual la implicación por mi parte fue muy natural. Ni que decir tiene que es un honor para mí poder contribuir a la divulgación de la cultura de la arquitectura de la mano de iniciativas locales. Espero que esto sirva de precedente, que invite a otras instituciones a hacer más intervenciones de esta naturaleza y, por qué no, también a que se queden.

> ¿Podrías contarnos cómo fue el proceso de dar forma a la pieza Ex Luce para Punta Begoña?

La intervención para la que se me propuso no fue inicialmente concebida ni en medios ni en logística para ser como fue. Por parte de la organización se imaginaba algo de menor escala y con un despliegue técnico más sencillo. En el momento de presentación del concepto, la propuesta gustó y el apoyo fue inmediato. Por mi parte, la idea y la vinculación con la anécdota del encendido de la luz fueron una corazonada inicial que se mantuvo. El proceso de concebir la acción, buscar el material y después coordinar la construcción e instalación fue complejo y, para mí, acarreó un cierto desgaste. Creo que, de no ser por mi capacidad de entender y persistir en los procesos como arquitecto – coordinación de gremios, contactos con empresas, comunicación -, habría abandonado el proyecto. Después de idas y venidas, negativas por parte de suministradores, sorpresas y apoyos inesperados de último minuto, el objeto se instaló. Quedó exactamente como previsto y, para mí, es algo que compensa con creces todo lo anterior.

> Desde tu perspectiva de profesor del Centro Superior de Diseño IED Kunsthal Bilbao, ¿qué futuro crees que tienen lugares históricos como las galerías para dialogar con lo contemporáneo, frente a otros espacios de nueva construcción y “paredes blancas”?

Asumamos los lugares históricos como lugares vivos. En ellos se superponen relatos, testimonios y memorias que no pueden quedar al margen o museificados como algo detenido y ajeno. El propio edificio de IED Kunsthal, en la ribera de Deusto, es una antigua fábrica que se ha adaptado a un nuevo uso. Creo que hay suficiente patrimonio arquitectónico que debería ser puesto en valor, restaurado y devuelto a la ciudad para propiciar esos usos. Ese es el reto contemporáneo de la arquitectura. La nueva construcción y las «paredes blancas» pertenecen a otro tiempo.

 

Descubre más temas relacionados con esta entrada
La Diputación Foral de Bizkaia presenta el producto turístico "IRON RIVER” y destaca Punta Begoña como Patrimonio Industrial
El pasado 6 de marzo la Diputada Foral de Transportes, Movilidad y Turismo, Sonia Pérez Ezquerra, presentó la iniciativa “IRON...
Punta Begoña recibe en la cita anual de Basquetour “Be Etikoa” 2026 la acreditación como Entidad Certificada de Turismo Inteligente
Se convierte en una de las 21 entidades, empresas y entidades que han superado el exigente proceso de auditoría en...