Punta Begoña es uno de los pocos espacios patrimoniales que funcionan como un laboratorio vivo.
Equipos de la EHU-Universidad del País Vasco han dedicado años a realizar mediciones, análisis y estudios que les permitieran comprender cómo afectan la humedad, la salinidad, el oleaje, la contaminación, la industria, el tráfico… a los materiales que conforman el monumento.
Ahora la Fundación Punta Begoña continúa esta investigación y este seguimiento para aplicar las mejores técnicas que permitan su recuperación.
Sensores, escáneres tridimensionales, técnicas de monitorización, drones, experimentos ad hoc… sirven para obtener datos en tiempo real y diseñar estrategias de conservación más eficaces. Esta investigación no solo protege el edificio: genera conocimiento científico aplicable a otros patrimonios costeros.
Visitar Punta Begoña es asomarse al futuro de la conservación.